Elisei NemeșElisei Nemeș
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Por qué tu web no te trae clientes (y casi nunca es por el diseño)

Elisei NemeșElisei Nemeș · · 3 min de lectura

Hay un tipo de conversación que se repite mucho: "tengo web desde hace años, pero los clientes me llegan por el boca a boca". La web está ahí, pagada, bonita incluso. Y no hace nada.

Cuando la reviso, el problema casi nunca es que sea fea. Es otra cosa. Estos son los fallos que más me encuentro, de más a menos habitual.

1. Nadie la encuentra

Una web que no aparece cuando alguien busca "fisioterapeuta en Las Palmas" o "reformas en Telde" es una tarjeta de visita guardada en un cajón. Google necesita entender qué haces, dónde lo haces y que eres un negocio real. Si la web no se lo dice claramente, te ignora.

Una pista rápida: busca tu nombre y tu servicio principal con la zona. Si no sales en la primera página, casi toda la gente que podría encontrarte no te está viendo.

2. En el móvil tarda y se ve mal

La mayoría de la gente te va a ver desde el móvil, muchas veces con cobertura regular. Si la web tarda en cargar, se van antes de ver nada. Y no vuelven. Lo peor es que tú no te enteras, porque la abres desde casa con buena conexión y todo parece ir bien.

3. No dice en cinco segundos qué haces y dónde

Muchas webs empiezan con una frase del tipo "Pasión por la excelencia" encima de una foto de banco de imágenes. Quien entra no tiene ni idea de si estás en su isla, si haces lo que busca o cuánto cuesta.

La prueba de los cinco segundos: enséñale tu web a alguien que no te conozca durante cinco segundos y quítasela. Pregúntale qué haces, dónde y cómo te contacta. Si no lo sabe, ahí tienes el primer problema.

4. Contactarte cuesta trabajo

Un formulario escondido al final de una página de "Contacto", un teléfono que no se puede pulsar, ni rastro de WhatsApp. Cada paso de más es gente que se pierde por el camino. En Canarias la gente escribe por WhatsApp, y si tu web no lo pone fácil, el cliente le escribe al siguiente de la lista.

5. No da confianza

Fotos de banco, ninguna cara, ninguna reseña, ningún trabajo real. Antes de llamar a alguien que no conoce, la gente busca pruebas de que eres de verdad y de que lo haces bien. Si no las encuentra en tu web, las busca en la del competidor.

6. No mides nada

Sin datos no sabes si la web trae diez visitas al mes o mil, ni de dónde llegan, ni qué hacen. Y sin saber eso, cualquier cambio es tirar una moneda al aire.

Lo que suele pasar después

Cuando alguien detecta uno de estos problemas, lo normal es intentar arreglarlo a trozos: cambiar el texto de arriba, añadir un botón de WhatsApp, subir alguna foto. Ayuda, pero casi nunca es suficiente, porque los seis fallos están conectados. Una web que no convence tampoco posiciona bien, y una que no posiciona no recibe visitas que medir.

Por eso prefiero empezar por un diagnóstico completo: ver qué busca tu cliente, cómo llega, dónde se va y qué le falta para escribirte. Es lo que hice, por ejemplo, con betterol.es, una inmobiliaria de Gran Canaria con páginas pensadas para cada zona de la isla.

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